Infraestructura Menos incendios, pero más grandes. La causa no está solo en el clima: está en 600.000 hectáreas sin gestión.

Incendios en Galicia: el monte abandonado arde más

17 Oct 2026 37 vistas Infraestructura
Incendios en Galicia: el monte abandonado arde más

Cinco años después del cierre de la central de As Pontes, el debate sobre el futuro de la comarca sigue abierto. Lo que sí está claro es que la transición energética no es solo un cambio de tecnología: es un cambio de quién produce la electricidad, dónde se instala y qué pasa con las personas que trabajaban en el sistema anterior.

El hueco que deja el carbón

La central térmica de As Pontes, la más grande de España, cerró tras el final de su vida útil autorizada. En su momento dio empleo directo a unas 200 personas y sostuvo una cadena de contratistas, transportistas y servicios auxiliares que multiplicaba esa cifra por cinco. El plan de reactivación de la zona incluye proyectos de hidrógeno verde, almacenamiento y un polo de empresas tecnológicas, con inversiones anunciadas que superan los 1.000 millones de euros.

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El mapa de la generación

Galicia es la comunidad con mayor potencia eólica instalada de España, con más de 4.000 MW en servicio. A eso se suman las hidroeléctricas de los grandes embalses del Miño y del Sil, que aportan la capacidad de regulación que la eólica no tiene. El resultado es un sistema que en días de viento produce más de lo que consume, y que en días sin viento depende de la interconexión con el resto de la península.

El cuello de botella de la red

Aquí está el problema de fondo: la red de transporte no ha crecido al mismo ritmo que la generación. Los proyectos de eólica y fotovoltaica que tienen autorización esperan años para obtener punto de conexión, y algunos se han abandonado por los retrasos. Red Eléctrica ha anunciado inversiones para reforzar el eje Galicia-centro, pero los plazos de tramitación de una línea de alta tensión se cuentan en años.

El empleo que no se traslada

Uno de los argumentos más repetidos es que las renovables crean empleo. Es cierto, pero no es el mismo. Un parque eólico en funcionamiento necesita muy poco personal: dos o tres técnicos de mantenimiento para decenas de aerogeneradores. La construcción emplea mucha mano de obra, pero durante meses, no durante décadas. La diferencia con la minería y la térmica es evidente: se pasa de empleo estable y localizado a empleo temporal y rotatorio.

Lo que se puede medir

Los datos de empleo del sector renovable en Galicia sitúan el total en torno a los 6.000 puestos de trabajo directos, entre fabricación de componentes, construcción, operación y mantenimiento. Es una cifra considerable, pero inferior a los empleos que se perdieron con el cierre del carbón y de las centrales térmicas. La comparación honesta no es cuántos empleos crea el nuevo sistema, sino cuántos sostiene en total, incluyendo fabricación de equipos y servicios.

La pregunta que queda

Galicia tiene una oportunidad que pocas regiones europeas tienen: viento, agua, costa y una industria consolidada. Lo que decide el resultado no es el recurso natural, sino la capacidad de retener valor en el territorio: fabricar aquí los componentes, mantener aquí los empleos cualificados y no ser solo un lugar donde se instalan parques de empresas con sede fuera.

La transición energética se está haciendo. La pregunta es si se hará con o sin la gente que vivía de la energía anterior.

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